México Valiente
THE NORTH AMERICAN — 77
TERCER PILAR · SERIE EDUARDO JOFFROY
México Valiente
Manuel E. Familiar · Editorial Partner, NA77
¿Cuánto vale México?
No en términos abstractos. En términos concretos, calculables, con una tasa de descuento que cualquier comité de inversiones puede poner en una celda de modelo financiero. Existe un número que responde esa pregunta. Y existe otro número, más grande, que responde lo que México valdría si una sola variable cambiara.
Esa variable tiene nombre. Y México la conoce mejor que nadie.
El Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal publicó en febrero de 2025 su ranking anual. De las 50 ciudades más violentas del mund
o, 20 están en México. Récord histórico. Siete de las diez primeras son mexicanas. La tasa promedio de homicidios en el país es nueve veces superior al promedio mundial. Y esos números no incluyen a los más de 13,000 desaparecidos registrados solo en 2024, porque los desaparecidos no aparecen en ningún ranking de violencia.
Detrás de esa aritmética hay personas.
México acumula 133,601 desaparecidos y no localizados, una cifra que creció 28% en tres años. Cada día desaparecen 29 niños, niñas y adolescentes en algún punto del territorio nacional. Los carteles son el quinto mayor empleador del país, con aproximadamente 175,000 miembros según un estudio publicado en la revista Science, porque reclutan con la misma lógica con que cualquier empresa compite por talento: van donde el Estado no llega. En
el Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional, México ocupa el lugar 141 de 182 países evaluados, con 27 puntos sobre 100. Último lugar entre todos los miembros de la OCDE.
La corrupción no acompaña a la violencia. La financia.
Esos datos no son una denuncia. Son el precio que el capital internacional le pone a México cada vez que construye un modelo financiero. Son la prima adicional que encarece cada contrato, cada planta, cada compromiso a largo plazo. En diciembre de 2025, la Encuesta de Expectativas de los Especialistas en Economía del Sector Privado del Banco de México registró que la proporción de analistas que consideraban que era un buen momento para invertir cayó a su nivel mínimo. La posición dominante entre los especialistas encuestados era la incertidumbre. No es pesimismo. Es señal-
Pero hay algo más en esos números que una prima de riesgo.
Hay una paradoja que México carga sin nombrarla. Este es el país que construyó empresas capaces de competir globalmente, que formó una diáspora de 37 millones de personas que transformó sectores enteros de la economía más grande del mundo, que tiene en su historia civilizaciones que edificaron cuando el resto del continente apenas empezaba. No es un país que carece de capacidad. Es un país que todavía no ha decidido aplicar esa misma capacidad, con la misma disciplina, con la misma determinación, a su propio territorio.
No somos un país que carece de capacidad. Somos un país que todavía no ha decidido aplicar esa misma capacidad a su propio territorio.
Esa distancia entre lo que México ha demostrado ser afuera y lo que todavía no ha resuelto adentro es el argumento central de esta pieza. No la violencia en sí. La distancia
Colombia lo resolvió. No como moraleja sino como evidencia. Entre 2003 y 2016, Colombia tomó una decisión que no fue primariamente de seguridad pública sino de prioridad de Estado: la certeza de las reglas como condición de construcción. El resultado está documentado y ya no se puede disputar. Ciudades que durante una generación fueron sinónimo de violencia se convirtieron en destinos de inversión y de talento. Capital que era imposible imaginar llegó. La diáspora colombiana empezó a regresar. Centroamérica siguió el mismo camino: en 2024, por primera vez, ninguna ciudad centroamericana figura entre las 50 más violentas del mundo. Honduras salió del ranking. El Salvador salió del ranking. México marcó récord.
Esa inversión no es un dato menor. Es la demostración de que el camino tiene coordenadas conocidas.
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Ahora la imagen que México podría ser.
Un país donde el ingeniero que hoy trabaja en Austin hace el cálculo diferente y decide que Monterrey es la mejor apuesta para su empresa. Donde el capital institucional que hoy exige una prima de riesgo adicional la elimina de su modelo porque las reglas se cumplen y los contratos se honran. Donde las ciudades que hoy aparecen en rankings que ningún país querría liderar aparecen en rankings distintos: de manufactura avanzada, de innovación, de calidad de vida. Donde el corredor norteamericano que Eduardo Joffroy ha argumentado en esta serie funciona a su capacidad real porque los camiones que lo alimentan no pagan derecho de piso y el capital que lo financia puede comprometerse a treinta años sin incorporar un descuento que no debería existir.
Esa imagen no es wishful thinking. Es Colombia en español, con mejor infraestructura, mayor mercado y una herencia industrial que Medellín nunca tuvo.
Lo que se requiere no es capacidad. México ya la tiene. Lo que se requiere es la decisión de un país que mira su propia historia, la disciplina con que CEMEX construyó presencia en 50 países, la determinación con que una generación de empresarios mexicanos compitió en mercados que no les debían ningún favor, y decide que esa misma energía se aplica adentro. Con la misma exigencia. Con la misma velocidad. Con la misma intolerancia al fracaso que se aplica cuando el mercado es internacional y el costo de fallar es visible.
La seguridad no es el obstáculo más sencillo. Es, como extirpar un cáncer que ha hecho metástasis en los órganos más delicados, una intervención que requiere precisión, voluntad y la disposición de aceptar que el procedimiento va a doler antes de sanar. Pero tiene cura. Y los países que decidieron curarla no lo hicieron porque tenían más recursos que México ni porque sus condiciones de partida eran más favorables. Lo hicieron porque en algún momento alguien tomó la decisión de que el costo de no actuar era mayor que el costo de actuar.
México conoce ese cálculo. Lo aplica en sus empresas, en sus exportaciones, en su posicionamiento continental. Lo que falta es aplicarlo en casa.
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En un momento en que el orden comercial global se renegocia semana a semana, Norteamérica tiene una ventaja estructural que ninguna otra región puede replicar: tres economías complementarias, un corredor logístico sin paralelo, y décadas de integración real que ningún tratado creó ni ninguna disputa arancelaria puede deshacer de un día para otro. Pero esa ventaja opera hoy con un déficit que solo uno de los tres países puede resolver. Lo que México decida en los próximos años no es únicamente una decisión nacional. Es la condición de entrada para que el corredor funcione a su verdadera capacidad. Canadá y Estados Unidos no pueden blindar Norteamérica solos. México es la pieza que completa el continente o la que lo limita.
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Esta serie ha argumentado que México tiene todo para ser extraordinario. Que el umbral del corredor norteamericano está al alcance. Que el siglo que viene puede encenderse desde aquí. Todo eso es cierto. Y todo eso opera hoy con un techo artificial: un descuento que el mundo le aplica a México y que México, en silencio, ha aceptado como condición permanente en lugar de como problema que se resuelve.
No lo es.
Podemos decidir ser un México Valiente.
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The North American — 77 · Manuel E. Familiar · Editorial Partner
FUENTES
1. CCSPJP — Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal, ranking 2024, febrero 2025. ccspjp.org.mx
2. Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNL) · Comisión Nacional de Búsqueda, 2025.
3. Amnistía Internacional, Informe 2026 · cifra de menores desaparecidos por día.
4. Pequeño, O. et al. The size and structure of criminal organizations · Science, 2024.
5. Índice de Percepción de la Corrupción 2025 · Transparencia Internacional, febrero 2026. transparency.org
6. Encuesta sobre las Expectativas de los Especialistas en Economía del Sector Privado · Banco de México, diciembre 2025. banxico.org.mx





